La ruta del Sueño Indiano: un viaje de ida y vuelta
Montilla no es solo tierra de grandes bodegueros y humanistas, también fue cuna de quienes soñaron con América y patria adoptiva de los que vinieron a bucear en sus orígenes, y decidieron quedarse en esta tierra hospitalaria, como el gran padre de las Letras Americanas, el Inca Garcilaso de la Vega (Cusco, 1539 – Córdoba, 1616), hijo de una princesa inca y un capitán español. En Montilla vivió 30 años y escribió algunas de sus grandes obras, como los Comentarios Reales de los Incas.
Esta huella, marcada por el mestizaje cultural y religioso, invita a recorrer una ciudad que respira historia atlántica, sin prisas, alternando la historia entre tapas y deliciosos vinos en sus numerosas tabernas y restaurantes.
Cuatro lugares imprescindibles del alma americana
1. Casa-museo del Inca Garcilaso (s. XVI). El célebre mestizo hispanoamericano es un puente entre dos mundos: el Perú incaico y la España barroca. En esta casa escribió sus obras más importantes. Mario Vargas Llosa lo describió como “uno de los mejores prosistas del Siglo de Oro” y en su visita, firmó en uno de los barriles de la bodeguita. El próximo año se cumplen 410 años de su muerte, el 23 de abril de 1616. Qué tomar: A un par de minutos a pie encontrarás el Mercado de Abastos, con terracitas donde desayunar con pan artesano y aceite de oliva virgen extra y productos de Km 0.
2. Parroquia de Santiago (s. XVI). Este templo es un auténtico cofre de tesoros indianos, como el Cristo de Zacatecas, una impresionante talla mexicana de 1576, donada por el indiano Andrés de Mesa y realizada con fibras vegetales y caña de maíz. Este Cristo ha sido protagonista de exposiciones internacionales y recorre las calles de Montilla cada Martes Santo en una espectacular procesión del silencio. Qué tomar: En las tabernas de la cercana Plaza de la Rosa podrás tomar una tapa y un vino fino o de tinaja mientras disfrutas de los vencejos y sus piruetas junto al Teatro Garnelo.
3. Casa de los Alvear (s. XVIII). Mandada construir por Diego de Alvear, uno de los marinos ilustrados más notables de su tiempo, esta casa palaciega refleja el esplendor alcanzado gracias a las empresas indianas. Su historia está marcada por expediciones científicas, diplomacia transatlántica y la tragedia del hundimiento de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes en 1805. Hoy alberga un colegio y conserva intacto su pasado noble e ilustrado.
Qué tomar: En la misma calle, la Taberna del Rincón del Conde ofrece lo mejor de la tradicional gastronomía montillana además de finos de premio, amontillados excelentes, palos cortados, vinos dulces PX... Parada obligatoria.
4. Parroquia de San Francisco Solano (s. XVIII). Erigida sobre la casa natal del santo, este lugar está impregnado de historia americana. Reliquias originales traídas del Nuevo Mundo, lienzos coloniales y una arquitectura con inconfundible "regusto americano" hacen de este templo un encuentro entre la espiritualidad andaluza y el fervor misionero del siglo XVII. Qué tomar: A escasos metros, la Taberna El Bolero y su Patio del Gallo invitan a sumergirse en los sabores de Montilla con mucho estilo. Una cuidada carta de vinos y una cocina reconocida con un Solete Repsol.